Hospital Central Universitario

Historia

El 16 de septiembre de 1997, el Hospital Central Universitario cumplió cien años de servicio a la comunidad chihuahuense. A pesar de tanto tiempo y ante el inicio del nuevo milenio, esta institución de servicio permanece de pie prestando servicios médicos asistenciales y de docencia, hecho que la convierte en la institución de salud más completa de la entidad, en la que confluyen los esfuerzos del gobierno federal, del estado, iniciativa privada y de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Como antecedente a la creación del Hospital Porfirio Díaz en el siglo pasado, tiene en 1848 el Instituto Superior de Salubridad y en 1874 el Hospital Civil. Para 1884, Chihuahua contó con la Inspección de Sanidad, fundamentalmente para atender a mujeres (también en esa fecha se funda el Nacional Monte de Piedad).

Al iniciar funciones, el hospital fue bautizado con el nombre del entonces presidente de la República general Porfirio Díaz. En 1914 es nombrado Hospital Constitucionalista Gustavo A. Madero; 19 años después, en 1933, toma el nombre de Hospital de la Beneficiencia Pública, al hacerse cargo esta institución de su mantenimiento, para después, al cabo de algunos años, ser nombrado como Hospital Central. Esta última denominación cambió en 1964 a Hospital Central Universitario, cuando el gobernador del estado en turno decidió que el titular del Hospital Central debería ser a su vez el director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua. 

La primera piedra fue colocada en el mes de julio de 1894. Pasaron tres años para ver culminada la exitosa obra, cuya inauguración oficial fue el 15 de septiembre de 1897, a cargo del entonces gobernador del estado de Chihuahua Miguel Ahumada, quien con base en las facultades que le concedía la Constitución Política del Estado expidió el primer reglamento general del hospital, así como su normatividad interior.

El encargado de edificar el hospital fue el ingeniero Enrique Esperón y su costo ascendió a 102,609.95 pesos. Si bien se dice que el primer director del Hospital Central Universitario fue el doctor Miguel Márquez, lo cierto es que documentos más antiguos señalan al doctor José T. Lemus como fundador en dicho puesto administrativo. 

Para la atención médica hubo la necesidad de contar con los servicios de profesionistas provenientes de la Universidad de México y de la Escuela Médico Militar. Asimismo, las primeras enfermeras fueron de origen norteamericano, aunque después llegaron enfermeras de otros estados de la república. 

Ante el numeroso ingreso de pacientes, el doctor Miguel Márquez tuvo la visionaria actitud de promover lo que sería la Escuela de Enfermeras del Hospital Porfirio Díaz, primera institución de su tipo no sólo en nuestra entidad, sino en toda la república mexicana. La Escuela de Enfermeras inició sus labores bajo la dirección de las señoras Luisa Holt y McKinley. Entre las materias que se impartían encontramos las siguientes: nociones de anatomía y fisiología humana, patología, farmacia y materia médica, higiene, curaciones, obstetricia y ginecología. 

El doctor Márquez reconoció siempre la invaluable participación de las enfermeras; sobre ello tenemos que llamó mucho la atención el hecho de que en todo el país, sólo el Hospital Porfirio Díaz presentaba el rarísimo ejemplo de haberse preferido a las mujeres para esa clase de funciones (como ejecutoras de las órdenes de los médicos), encomendadas por lo común a los hombres. Por ello, el director del Hospital Porfirio Díaz hizo venir de Estados Unidos, para ponerla al frente de ese grupo de empleadas, a la señorita Alemida Nurse, poseedora de vastos conocimientos por haber hecho aventajados estudios en una escuela especial. 

Entre los documentos de gran importancia relacionados con el Hospital Porfirio Díaz se encuentra un informe de actividades elaborado por el doctor Márquez, luego de trece años de servicio ininterrumpido y sin goce de sueldo. El informe con fecha de 1 de enero de 1911 destacaba lo siguiente: “Durante 1910 ingresaron 553 pacientes, agregados a 50 que existían en 1909, para un total de 603. Salieron curados 420, de los que 326 eran hombres y 94 mujeres; fallecieron 64. Se realizaron 55 operaciones”.

Es importante señalar que la apariencia que nos muestra a 100 años de haber sido inaugurado, nos da una panorámica del Hospital Central Universitario distinta a la que contaba en aquellos años cuando fue puesto en marcha en 1897, ya que sólo contaba con una planta. El edificio actual presenta magníficas condiciones y sólo se hicieron algunas remodelaciones, como el cambio de la instalación eléctrica, telefónica y algunos instrumentos enviados a México para su reparación (bisturís, tijeras, cuchillos de amputaciones, entre otros). Es satisfactorio anotar que el Hospital Porfirio Díaz se hallaba a la altura de los mejores establecimientos de su clase. 

Cabe hacer mención que, en ese entonces, los pacientes estaban clasificados en tres categorías: de 1a., los que disponían de un departamento independiente de los demás; de 2a., los que ocupaban departamentos de distinción; y de 3a., los insolventes. 

Ya más delante, el 21 de noviembre de 1964, el gobernador del estado de Chihuahua, Enrique Hernández Gómez, mediante el decreto 359 estableció que el cargo de director del hospital debería recaer en el titular de la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Por lo tanto, a partir de esa fecha, el Hospital Central Universitario desempeñaría una doble función: por una parte, la asistencia médica, que constituye la esencia de su origen; por otra, la docente, al encomendársele la tarea de participar activamente en la formación de los recursos humanos para la salud. 

Podemos decir que el hospital es el resultado de la conjunción de esfuerzos del gobierno del estado y de la Universidad Autónoma de Chihuahua, a través de la Facultad de Medicina, a los que se han sumado los del gobierno federal, que aporta recursos para el sostenimiento de esta institución en beneficio de la comunidad, en particular de la población más necesitada. 

El modelo de institución que en este caso se ha logrado, permite a sus usuarios contar con atención médica altamente calificada, acceder a tecnología de punta a bajo costo, además de contribuir de manera eficiente en la determinación integral de los recursos humanos para la salud. 

En la actualidad, el Hospital Central Universitario presta servicios médico-asistenciales a un importante sector de la población del estado, con un equipo de médicos y enfermeras altamente capacitados, apoyados con tecnología de punta. Cada mes atiende a 1,200 personas en el área de consulta externa, 476 en el de urgencias e ingresan para ser hospitalizadas 385. Además se atienden 80 partos mensuales en la sala de ginecobstetricia. Cuenta con una clínica de epilepsia, la cual es visitada por pacientes de diversos estados de la república y de la Unión Americana, gracias a que cuenta con equipo sofisticado y personal altamente capacitado para atender esta enfermedad que, según estadísticas, tres de cada diez mexicanos lo padecen en menor o mayor grado. Esta clínica inició actividades como el primer centro en México que ofrece el estudio y monitoreo a largo plazo con el equipo EEG-Video con telemetría por cable. El monitoreo a largo plazo, también llamado monitoreo intensivo, es una herramienta con tecnología de punta en diagnóstico y estudio de la epilepsia. 

El Hospital Central Universitario se ha colocado en un importante lugar en la comunidad médica del estado de Chihuahua, al contar con personal capacitado, así como con la tecnología para realizar transplantes renales y cirugías de corazón.